jueves, 12 de enero de 2012

El valor de un libro


Hace algún tiempo me dirigí a una librería cercana a mi casa con el deseo de adquirir un título. Pregunté por el precio del mismo y al escucharlo me espanté. Lo sentí caro, me dejé llevar por el tamaño y número de páginas. Lo sé, que ingenuo, pero aprendí la lección.

De igual manera lo compré. El primer capítulo me atrapó y desde ese punto no pude dejar de leerlo. Llegando a la página veinte, reflexioné: "este libro debería valer mucho más, su contenido es muy enriquecedor".

Como cambian las cosas. Días antes renegué por el precio y luego de leer algunas páginas mi perspectiva era otra. Tomé algunos minutos para pensar, ¿cuánto tiempo le habrá llevado al escritor plasmarlo? ¿cuántas horas hay invertidas en este texto? más aún ¿cuántos años de experiencia hay reflejados en cada línea?

Su valor en dinero es efímero relacionado a su valor en contenido. Escribir no es buen negocio, la mayoría de personas desestiman la labor de las letras. Más cuando un libro está redactado de una manera tan amigable y de fácil compresión, muchos argumentan "esto lo pude haber escrito yo". Claro, lo pudo haber escrito, pero no lo hizo, no pagó el precio.

Pienso en los columnistas, en el espacio de opinión de los medios escritos. A muchos de ellos les pagan con un "gracias por su colaboración". Pienso en las revistas y sitios web que se engalanan con artículos que nos divierten, educan y ayudan a formar criterio. Muchos regalan su trabajo. El escritor por lo tanto es muy bondadoso.

A partir de ese día, en que ese libro, sin hablar ni vociferar me cambió la manera de ver las cosas, no escatimo en el valor de algunos billetes para invertirlo en manjar para mis ojos. Es mínimo lo que pago, un libro es invaluable. Tengo una fortuna acumulada en mi librera.


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