sábado, 9 de julio de 2011

No fue una pesadilla


Desperté habitualmente, leí una noticia que me conmocionó. Un poeta, un hombre de ejemplo de vida fue asesinado por cobardes antisociales, en el mismo boulevar que transito a diario para ir a mi lugar de trabajo.

Por la tarde tomé una siesta pensando que así me sentiría mejor, desperté y lo peor del caso es que no fue una pesadilla sino una realidad.

Toco mi guitarra y el único acorde que deseo sonar es Mi menor (Em), siempre he pensado que es el más melancólico de todos. Pero es el único que se apega a mi sentir.

Latinoamérica llora sangre tras esta infamia perpetuada, uno de tantos crímenes que ocurren a lo largo de este continente, hoy el turno fue de Guatemala. Una tierra como todas, de gente trabajadora y esforzada, que por culpa de algunos es tachada de ser un sitio de zozobra.

Llevo horas deseando no llorar, ¿pero qué más da? Facundo Cabral será recordado por muchas cosas, en lo que a mí respecta, la calle de siempre ha tomado un valor especial. No caminaré con miedo sino con esperanza, porque este gran artista así lo hubiese querido.

"Cuántos muertos serán suficientes para que digamos fueron suficientes" Bob Marley.

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