Cuando sé que tengo que avanzar con una percha de papeles a entregar por la tarde, ¿será acaso la adrenalina de trabajar a contrareloj? No es de todos los días pero cuando sucede se complica explicar. Entretenido con cualquier cosa menos los papeles, alineados en el escritorio que parece, me vieran diciéndome ¿y entonces...?
Todo un insensato cuando escucho la misma canción una y otra vez argumentando que la letra es cautivante. Después de tres reproducciones es la rítmica la que me lleva a ese vaivén de sobresaltos encontrados. Al fin y al cabo es música, que no traspasa los límites de unos tantos metros cuadrados que ocupa mi oficina, a manera de no chocar con las rancheras del escritorio aledaño.
Poca sensatez al pensar que los panes guardados en mi mochila sustituirán mi escaso desayuno de hoy. Me culpo y a la vez no, me levanté tarde, soñaba sonriendo y esos cinco minutos de gracia por parte de la alarma se estiraron.
En este momento uso de pretexto el primer párrafo para escribir estas letras, me aferro a que esa canción no deje de sonar y espero que la refa haga lo suyo, igual soy un insensato...





2 comentarios:
je je je...
pasaba por acá, pero me parece interesante este blog... Así que creo que me voy a quedar... para ver que más encuentro...
Y no te preocupes, creo que todos más de alguna vez hemos sido insensatos de alguna y otra manera...
Salu2...
es un mal latinoamericano...
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