viernes 25 de septiembre de 2009

La visita a la tortillería


De pequeño, mi mamá me mandaba por las tortillas, justo a la vuelta de mi casa en el próximo callejón estaba el rótulo "se venden tortillas los tres tiempos". Llegaba con la servilleta típica y el dinero empuñado en la mano derecha. "Buenas tarede, me da 1.50 del comal por favor" (en ese entonces daban 10 tortillas por Q.1.00).

Me gustaba ver cómo las bolitas de masa al son de las palmas se volvían delgadas capas que luego eran lanzadas al comal de barro, que en la orilla estaba negro a causa del humo que rozaba sus bordes.

Las tortillas se inflaban por un par de segundos, después eran volteadas de manera cuidadosa. El fuego en la leña ardiente cocinaba ambos lados y luego directo al trozo de tela que guardaba el calor. Su fin, ser partidas a la mitad o hechas un rollito para completar la frase "barriga llena, corazón contento".

Imagen tomada de acá

1 comentarios:

Luis FIGUEROA dijo...

Eeeeeeeeeeh!! A mí también me tocaba ir a por tortillas; y mi premio era que por lo menos me daban una recién (literalmente) salida del comal.

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